LA ÉTICA EN EL VOTO
Por: J.M.Gómez (07/sept/2017)
Sin embargo, en poco tiempo el pueblo se olvidó de la serendipia ocasionada por el momento en que todos veíamos el puerto pintarse del mismo color de las aguas del Mar Caribe. El festejo pasó a ser lamento, el cambio se convirtió en preocupación, los sueños en pesadillas y el turquesa se oscureció a un tono púrpura; una plaga estaba a punto de azotar las tierras Progreso de Castro.
Hoy en día, el H. Ayuntamiento de Progreso no solo está en la mira de la justicia del hombre por ser un frecuente practicante de las debilidades humanas que escenifican los pecados capitales, sino también ha ocasionado la ira en el cielo por romper sus mandamientos y haberse convertido en una prostituta de la riqueza y el poder político.
Pero ¿es nuestra culpa lo que está sucediendo?, ¿es culpa de los votantes a favor del actual alcalde? ¿es culpa de los que le dieron la espalda al PRI para apoyar al turquesa/púrpura? En realidad, no.
Pero ¿es nuestra culpa lo que está sucediendo?, ¿es culpa de los votantes a favor del actual alcalde? ¿es culpa de los que le dieron la espalda al PRI para apoyar al turquesa/púrpura? En realidad, no.
En la ética kantiana se habla de la “buena fé”, exponiendo que una acción es intrínsecamente buena, si obedece la ley moral (Kant, 1788). En este sentido, todos los actores que intervinieron en el triunfo del representante turquesa actuaban de buena voluntad y buscando un bienestar para la comuna, ya sea por estar a favor del candidato o en contra de la candidata impuesta de oposición, el fin del sufragio fue de inclinación positiva para ambas posturas.
Entonces, ¿actuar con ética nos libera de nuestros fallos? Si, mientras lo retroalimentemos. No podemos utilizar la ética como justificación de nuestros repetidos errores y dejar que sucedan una y otra vez.
Por ello, hay que aprender a ejercer el derecho del voto. Hay que tener en cuenta que votar por amistad, seguir a un candidato por un puesto prometido, o tomar la decisión de elección por sentimientos no está respaldado por la ética del enfoque kantiano. Para actuar con ética, hay que hacerlo buscando el bien, para encontrar el bien, hay que usar la razón. Así, debemos razonar nuestras decisiones para elegir a nuestras autoridades. Y solo entonces, actuando con ética en el periodo electoral, tendremos acciones virtuosas en la administración resultante.



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