CONEJO LUNÁTICO
Por: J.M. Gómez
Esta
es la historia de un conejo enamorado,
de
la luna estaba apasionado.
El conejo con el corazón roto,
en
las despedidas de Menguantes
¡un
adiós! eran lágrimas quemantes,
que encrespaban
su pelaje rojo.
En Luna Nueva él hipnotizado
juntaba
flores y frutos del bosque,
forjando un altar que de retoque
su pasión
por la musa que ha llorado.
Llega el brillo de Cuarto Creciente,
y aquel
conejo busca entre huidas
silvanas
bellas y ancianos druidas,
para dar una serenata ascendente.
Y cuando la sublime Luna Llena
surgía como una diosa en las alturas,
dolor
en lo que antes fue dulzuras,
para
aquel ser con alma en pena.
Pasaron muchos ciclos lunares,
el
conejo añejo y cansado,
de
la luna por siempre enamorado,
incierto iba pasando sus pesares.
Un invierno de noche siniestra,
manó la luna con deseos de brillar,
sintió soledad y tristeza al mirar,
que su leal adepto hoy no se muestra.
La Luna con el alma alterada,
el conejo
yace en su interior,
con lágrimas, nostalgia y dolor,
cada noche desea volver ser amada.



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