NUESTRA REALIDAD IMAGINARIA
Por: J.M.Gómez
El humano es un animal de la orden de los primates.
¡Así es! Todos somos simios, desde los que se creen reyes del universo en sus residencias paradisiacas en el modesto puerto de Progreso, hasta aquellos marginados de las localidades más remotas de nuestro estado en donde la vida es tan rústica que cada día es una aventura de supervivencia.
Somos simios que caminan erguidos desde hace millones de años por el plan maestro de la evolución sin despreciar colores o apariencias. Somos hermanos en la familia de los homínidos.
Y a pesar de la guerra que hoy se despliega a nivel mundial y respaldan muchos líderes sociales, políticos y culturales, en la cual intentamos dictaminar el género más significativo de una lista bastante amplia. Les aseguro que todos somos simios del mismo género, el género Homo.
En ese mismo sentido, les puedo afirmar que hay algo que nos une aún más, y es que somos simios pensantes, lo que nos llevó a desarrollar un lenguaje único en este mundo, con alcances ilimitados de comunicación, y que nos ha puesto en la cima de la cadena evolutiva. Somos Simios Homínidos Homo Sapiens. Es decir, todos somos humanos.
El humano es un animal social, desde que llegó su momento en la línea evolutiva ha tenido la necesidad de socializar y crear sociedades para su supervivencia, ese es el secreto de su éxito a lo largo del tiempo.
¿Pero qué es una sociedad?
Yuval Noah Harari historiador y escritor israelí, ha definido la sociedad como una “realidad imaginaria” o “ficción”.
Harari menciona que el humano vive bajo una “realidad dual”, formada en parte por la “realidad objetiva” que son los bosques, ríos, ciudades, montañas, animales, otros humanos y cualquier elemento físico del mundo. Y, por otro lado está la “realidad imaginaria”, una realidad construida por el potentado lenguaje del ser humano. Mitos, religiones, leyes, normas de conducta, ética, reglas sociales, empresas, el dinero, capitalismo, comunismo, política, ideologías; todos los constructos que rigen la sociedad son tan solo ficciones creadas por el homo sapiens para satisfacer su apetito de animal social.
La realidad imaginaria que llamamos “sociedad” es manipulable, y es modificable. Esto sucede de dos maneras, la primera por orden natural del tiempo, cuando las sociedades cambian con el avance tecnológico. La segunda es por el poder del mismo ser humano. Es así como movimientos populistas, revoluciones, guerras o élites cupulares de poder son capaces de modificar la ficción en la que vivimos.
Nicolás Maquiavelo en “El Príncipe” nos enseña que: “Quien ayuda a otro a hacerse poderoso causa su propia ruina. Porque es natural que el que se ha vuelto poderoso recele de la misma astucia o de la misma fuerza con que lo ayudaron”
Por ello, debemos tener siempre en cuenta que nuestra sociedad como realidad imaginaria es cambiante, puede ser modificada por personas que empoderamos para esta tarea en beneficio de todos, pero debemos ser cuidadosos en esta acción, ya que si fallamos en el intento, el resultado siempre será el origen de un Homo Deus.



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