BIENVENIDO A "LA HERIDA DE GALOIS"

Un blog de opinión en distintos temas de sociales, cultura contemporánea, popular, verso y narrativa en general. Debo aclarar que con cada extracto literario de a continuación, no se pretende afectar los sentimientos de terceras personas sino promover la libertad de expresión de ideas y la apertura al debate.

Esperando que sea de su agrado, le ofrezco una cortesana bienvenida a mi mente.

J.M. Gómez.


CUARTO NÚMERO 5

 Por: J.M. Gómez


Era un jueves rondando la media noche. Ahí estaba Tomás, deprimido, con ansiedad al borde de la locura, vomitando cada 5 minutos el alcohol que su cuerpo rechazaba de tanto exceso de brandy barato, y a un lado sobre el colchón de la cama, la cuchara donde quemaba su “cristal”, el cubierto de plata estaba ya tan negro que parecía deshacerse si alguien llegaba a tocarlo.


Se había hospedado en un cuarto de $300 la noche; sombrío y lúgubre, marcado con el número 5 del motel “El Grito”. Normalmente hubiera ido acompañado con una mujer, amiga o de servicio, para satisfacer sus instintos sexuales más profundos. Pero esa noche solo lo acompañaba su sombra y su cordura que comenzaba a torcerse de tanto licor, tabaco y metanfetaminas.


En su mente aparecían imágenes de hace 3 años, postales familiares de su esposa e hijos en las costas paradisíacas del Caribe, mientras imaginaba una disimulada sonrisa espontanea que la acompañada un bufido salido de su boca rodeada de aquella barba espesa y grasosa que no se había rasurado en días.


Encendió un cigarrillo. Con la danza del humo que emanaba del tabaco ardiendo recordó por un instante que hace un par de años era el gerente general de una de las dos empresas constructoras más importantes de Yucatán. Vistiendo formal y nunca perdiendo la línea en su imagen llevó por un buen tiempo el liderazgo del corporativo a niveles reconocidos por los dueños y clientes. Y, como consecuencia, su estabilidad económica, personal y familiar estaba en buenos estándares de calidad de vida.


Pero llegó aquel día, el día del error. Amigos de Tomás le propusieron invertir en un negocio que parecía perfecto. Se ganaría el quíntuple de su ingreso anual en menos de seis meses, suficiente para dejar de ser gerente y convertirse en dueño de su propia constructora. El único “pero” es que la cantidad necesaria para arriesgar solo podía alcanzarse usando gran parte del capital de la empresa a su cargo.


Con un negocio tan prometedor y sin fallos en la planeación, Tomás decidió arriesgarse. Sus ahorros, buena parte del capital de la empresa a la que tenía acceso como gerente y su trabajo se empaquetaron en una apuesta de casino.


Resultó un gran error, quedó su fallo al descubierto, resultó ilegal debido a que hubo algunos intentos de despojos de tierras a campesinos y muchos de sus compinches fuero a dar a la cárcel. Tomás libró las rejas pero perdió su trabajo y toda recomendación y reputación en el medio.


Aún así, con su gran valor curricular se propuso conseguir un nuevo empleo y seguir adelante justo cuando se anuncia una pandemia a nivel mundial, el COVID-19. En pocos meses, sus ahorros se evaporan, su relación familiar se contamina con presión económica que llevó al distanciamiento, y por si fuera poco, muere su madre y padre por el virus latente en el ambiente que lo complicó al no contar con los recursos necesarios para que un tratamiento digno.


El final de la costosa decisión, terminó en este momento, un hombre más en el mundo, solo, sin nada que ofrecer, sin familia, sin metas de vidas; encerrado en el cuarto de un motel consumiendo sustancias prohibidas a la salud que van envenenando su cuerpo y su alma, hasta quedarse dormido.


-Toc, toc, toc - A las 5:30 de la mañana llaman la puerta de su cuarto. Tomás se levanta con poco equilibrio dando tumbos en las paredes hasta llegar a la puerta.


-Pedí que no me molestarán, aún no amanece. - Entre balbuceos y arrastrando la lengua grita hacia afuera.


-Disculpe señor Méndez, se me pidió que lo llevara a una mejor habitación sin costo extra, la suite premium, esto por ser un cliente distinguido después de pasar una semana con nosotros. - Contestó una voz dulce de mujer del otro lado de la puerta.


Tomás acurrucado a la puerta, acomodó por un momento sus ideas. - ¡Pues va! si es por el mismo precio. Abrió la puerta y vio a una figura extremadamente hermosa y sexy. Una mujer pelirroja con una coleta en el cabello, iba vestida con una falda que le llegaba poco sobre la rodilla, una blusa blanca con el logo tipo del motel al costado izquierdo y zapatos de tacón bajo.


Hechizado por la belleza de aquella fémina quedó más convencido de aceptar la oferta. - Solo un momento señorita voy por algunas cosas y nos vamos.


En el momento que Tomás volteó para ir por sus cachivaches, el reflejo en su mirada lo dejó confundido y aterrorizado, sintió un frío penetrante, no pudo moverse más.


En un hamaquero se encontraba una persona colgada del cuello. Ahorcado con la legua de fuera, ojos perdidos y sangre saliendo de la boca observaba una imagen ridícula y grotesca de su propio fin. 


La mujer interrumpió su estado de shock tomándolo de la mano. -Señor Tomás Méndez, donde vamos no necesitará nada de lo que tiene aquí. Vamos! Ya lo están esperando. 


Y así, con un portazo que nadie escucha, a las 5:30 de la mañana de un Jueves, se cierra la puerta del cuarto número 5 en el motel “El Grito”.


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